miércoles, 26 de marzo de 2008

Colores





El triunfo del color
apasiona retinas.


Se esparcen colores por las calles,
en los vestidos, zapatos y trajes,
el cielo, el suelo, las casas, las flores.

Intensos, abruptos colores
de un cromatismo brillante,
absoluto, colores constantes.

Y se mezclan en combinaciones radiantes,
candentes, casi incasdescentes. Iridiscentes.

Los azules atuendos de estruendo
compiten con el mar, con el cielo,
sobre esas pieles oscuras de café y estraperlo

bajo el orgullo de ser negro y saberlo.

Los naranjas y fucsias y rosados
y rojos, granates y amarillos

conviven en las bungavilias,
exhuberantes ya florecidas.

Y los verdes de los árboles frondosos y osados
en copas vegetales que sobrepasan tejados,
los troncos gigantes pintados de blanco...

Y los hibiscus, lilas y jacarandás,
los tamarindos que contemplan las olas del mar.



Y los estampados en todas las telas.


Y los coches y buses y carretas.


Y las frutas grandes y pequeñas.


Y los adornos que llevan las niñas en las trenzas.


Y los abejarucos, como paletas voladoras de acuarelas.


Y los manglares y las piraguas que navegan por los canales


Y los cuadros que venden los artistas locales.


Y los manteles y guirnaldas de los restaurantes.


Y las cuentas de los collares que venden por las calles.








1 comentario:

Salvia dijo...

Fantàstic! Estic bocabadada!